miércoles, 9 de febrero de 2022

Helia Bravo y las cactáceas

 Día de la mujer y la niña en la ciencia 2020

Helia Bravo Hollis (1901 - 2001) nació en Villa de Mixoac (actual Ciudad de México). Ya desde pequeña, se sintió fascinada por la naturaleza y las ciencias gracias a los paseos por el campo con sus padres. Estudió en la Universidad Autónoma de México y fue la primera mujer del país en terminar Biología, una carrera que acababa de crearse. Durante sus estudios, Isaac Ochoterena, director del recién creado Instituto de Biología y mentor de Helia Bravo, le encargó una clasificación de las cactáceas de México, tema sobre el que él había escrito un tomo.


Bravo publicó su estudio sobre Las cactáceas de México en 1937, pero con los años la obra terminó por convertirse en tres volúmenes que tratan respectivamente sobre los tres grandes de grupos de cactáceas que ella ayudó a definir: nopales (1978), cactáceas columnares (1991) y cactáceas globosas (1991). También colaboró en el libro divulgativo El interesante mundo de las cactáceas (1995). 


En 1951, Bravo fundó la Sociedad Mexicana de Cactología, formada por científicos pero también por aficionados con los que organizaba excursiones al campo. Su meta principal era describir especies, muchas de ellas desconocidas o en peligro de extinción, y recoger muestras para su conservación. Con el objetivo del cultivo y conservación de estas especies, Bravo promovió la creación del Jardín Botánico exterior de la Universidad de México, del que ella misma fue nombrada directora en 1965.



Helia Bravo describió más de 60 especies o grupos de especies de cactáceas, incluyendo 9 que llevan su nombre. Bravo fue una pionera no solo en el estudio y clasificación de sus amadas cactáceas, sino también en la organización de excursiones de campo, la comunicación entre expertos y aficionados y la creación de colecciones de plantas ex-situ (fuera de su hábitat original). Es decir, uno de sus grandes legados fue ayudar a la comunicación entre científicos y que la botánica llegara a personas fuera del ámbito académico. 
Como ella misma dijo en una de sus últimas entrevistas: "El motivo de mi vida fue la biología y las cactáceas. Dediqué casi mis 100 años de vida a mi ciencia preciosa. Gracias a ella vivimos, gracias a ella conocemos la naturaleza de la que somos parte".



Nota: esta publicación se realizó originalmente en redes sociales (Instagram y Twitter) y por eso su formato es más esquemático que el de otras publicaciones del blog.

lunes, 10 de enero de 2022

Meteoritos y extinciones

El catastrofismo en No mires arriba 


No mires arriba, (o No miren arriba en hispanoamérica) producida por Netflix, es posiblemente la película que más me ha sorprendido en 2021. Tiene una trama interesante, un guion muy bien desarrollado, un reparto de lujo y un trasfondo agudo e inteligente de rabiosa actualidad. La película nos enfrenta a la inminente colisión de un asteroide con la Tierra. La mayor virtud de la película es retratar las distintas actitudes de la sociedad ante esta catástrofe mundial, desde el pánico al negacionismo, pasando por los intereses políticos y económicos. Pero, ¿qué hay de los detalles acerca del asteroide y su peligrosidad? ¿Han sido los creadores científicamente realistas o han “mirado hacia otro lado” para hacer la película más atractiva?

Fuente: Sensacine

¡Mirad abajo!

La premisa de No mires arriba no es desconocida en el cine: un asteroide gigantesco amenaza con destruir la Tierra. Sin embargo, a diferencia de lo que ocurre en títulos similares como Armageddon (1998), Deep Impact (1998), El núcleo (2003) o Sunshine (2007), aquí no hay viajes épicos ni astronautas dispuestos a dar su vida por nuestro planeta. Por el contrario, la mayoría de la humanidad (o al menos los ciudadanos de Estados Unidos) no toma la amenaza en serio. Como espectadores, esta reacción nos resulta irracional, pero no nos encontramos ante una película de ciencia ficción y catástrofes, sino de crítica social.

Los investigadores (Leonardo di Caprio y Jennifer Lawrence) se reúnen con la presidenta de Estados Unidos (Meryl Streep) y su equipo en el despacho oval de la Casa Blanca para hablar del meteorito en un fotograma de la película (fuente: Sensacine)

Solo los científicos a cargo del descubrimiento, es decir, el catedrático Randall Mindy (Leonardo DiCaprio) y, especialmente, su estudiante de doctorado Kate (Jennifer Lawrence), parecen asumir las terribles consecuencias que tendrá el impacto del meteorito. Su sensatez contrasta muy bien con el resto de personajes, que son caricaturizados hasta el absurdo pero nos presentan actitudes que podemos reconocer en nuestra realidad: la presidenta que solo piensa en su popularidad, el hombre de negocios que se preocupa más por el dinero que por el bienestar de las personas, los presentadores que están más preocupados por el espectáculo que por la veracidad, el periodista que sacrificaría a cualquiera por conseguir una exclusiva e incluso los padres que creen los bulos de la televisión antes que a su hija, que es científica. Obviamente, todo ello son referencias ingeniosamente camufladas a comportamientos que hemos observado desde el comienzo de la pandemia mundial de Covid-19, declarado oficialmente el 11 de marzo de 2020.

“No mires arriba” es el lema de la campaña con la que la presidenta Orlean (Meryl Streep) intenta desacreditar a los científicos y restar importancia al asteroide (fuente: Sensacine)

Sonríe cuando te vayas a fosilizar

Ahora veamos por qué los astrónomos de la película asumen que el asteroide que han descubierto causará una extinción en la Tierra. Si ordenamos todos los fósiles que se han encontrado en el mundo en función de su antigüedad (lo que se conoce como “registro fósil”), veremos que hay ciertos puntos en los que, en un tiempo muy corto, se produce una disminución drástica de la cantidad de especies encontradas. La más famosa de estas “extinciones masivas” es, probablemente, la ocurrida al final del Cretácico, hace unos 66 millones de años, también conocida popularmente como “la extinción de los dinosaurios”.

La gráfica muestra el porcentaje de desaparición de especies durante los últimos millones de años. La última extinción marcada es la del final del Cretácico, también conocida como extinción del Cretácico-Paleógeno o K-Pg por sus siglas en inglés (fuente: Openstax)

En este momento, la desaparición del 75% de especies del planeta coincide con la edad de una capa de sedimentos geológicos presente a escala global abundante en iridio. Dado que este material es relativamente abundante en los asteroides, los científicos Luis y Walter Álvarez propusieron en 1980 que esta extinción se debiera al impacto de un meteorito gigantesco

Diez años después, geólogos canadienses estudiaron una curiosa formación del relieve cercana a la población de Chicxulub en la península de Yucatán (México) que había sido descrita en los años 70 por una empresa petrolífera. Descubrieron entonces evidencias de que se trataba, como sospechaban, de un cráter de 180 kilómetros de diámetro (sumergido en su mayor parte) causado por el impacto de un meteorito de unos 12 kilómetros de diámetro. Este es el cráter más grande que se conoce en la Tierra y una evidencia a favor de la “hipótesis del impacto” de los Álvarez.

Cráter de Chicxulub (fuente: Wikipedia, modificada de la NASA)

El meteorito “destructor de planetas” que se menciona en No mires arriba tiene el mismo tamaño (entre 10 y 15 kilómetros de diámetro) y por tanto es científicamente plausible que augure una catástrofe similar a la extinción del Cretácico. Ahora bien, la película plantea que la destrucción sería instantánea a nivel planetario, incluyendo una onda expansiva incendiaria, tsunamis, terremotos e incluso el arranque de trozos de la corteza terrestre que son catapultados al espacio. Aunque no hay duda de que todo esto queda muy espectacular en pantalla, el meteorito del Cretácico fue probablemente menos destructivo en un principio, pero más aterrador a largo plazo.

El doctor Mindy y su estudiante Kate debaten sobre los datos del cometa en un fotograma de la película (fuente: Sensacine)

Un artículo de 2019 en la prestigiosa revista PNAS analizó en detalle los sedimentos del cráter de Chicxulub y “reconstruyó” lo que ocurrió inmediatamente después del impacto. De manera local, el impacto causó un tremendo cráter con varias capas de roca fundida en menos de una hora y provocó un gran tsunami, con aguas que fueron expulsadas hacia fuera y volvieron a inundar el cráter alrededor de un día después.

Los científicos han deducido que el impacto produjo un gran impacto, fundiendo la roca circundante a su llegada. Después, la tierra se elevó de nuevo y esa superficie se cubrió de nuevo de agua. Este proceso produjo formaciones geológicas características (fuente: Gulick et al. 2019)

Entre el material que se depositó con el agua de retorno se encuentra gran cantidad de carbón, evidenciando que el impacto produjo grandes incendios de manera instantánea, como se muestra en No mires arriba. Sin embargo, su alcance sería de entre 1000 y 1500 kilómetros, llegando hasta la costa de Estados Unidos, pero no a los estados del norte como Michigan en la película. Sin embargo, recordemos que hay fragmentos procedentes de este evento en los sedimentos de todo el mundo.

Fuente: pixabay

De acuerdo a ello, el mencionado estudio muestra que los depósitos de carbón se prolongaron durante varios años, por lo que podrían proceder de fuegos causados por partículas incendiarias resultado del propio meteorito o de su impacto que fueron cayendo de la atmósfera por todo el planeta a más largo plazo.

Fuente: pixabay

Según otro estudio de PNAS, los depósitos de materiales encontrados en estados del norte de Estados Unidos como Minesota sugieren que, durante la hora inmediatamente posterior al impacto, estos lugares no fueron golpeados por una ola de fuego, pero sí por grandes temblores de tierra y un tremendo tsunami. Puntualicemos aquí que el agua del tsunami no había llegado aquí necesariamente desde el lugar de impacto, ya que la distribución de los océanos era diferente en aquella época.

En rojo, se muestra la distancia aproximada a la que se cree que llegó el fuego causado en el momento del impacto del meteorito. En azul, la distancia a la que pudieron llegar los terremotos y tsunamis asociados a ello. La distancia entre el norte de Chile y Michigan (onda expansiva incendiaria mostrada en la película) es de más de 7000 km, por lo que ese suceso sería poco probable (imagen modificada de Google Maps).

A pesar de la terrorífica magnitud de este evento, lo realmente crucial para la extinción masiva del cretácico fueron el polvo de diversos materiales liberado a la atmósfera por el choque y el hollín generado por los incendios ya mencionados. Esto oscureció nuestro planeta y redujo la temperatura mundial en, se calcula, más de 20 ºC, afectando negativamente el crecimiento vegetal y la vida de todas las criaturas del planeta durante unos 30 años.

Fuente: pixabay

El tamaño no importa

El meteorito de Chicxulub es el más grande conocido en nuestro planeta, pero parece que su tamaño no fue lo único determinante en el evento de extinción masiva que lo acompañó. En 2021 se publicó un estudio que analizó 33 impactos de meteoritos producidos en nuestro planeta en los últimos 600 millones de años. Aunque los dos mayores (el de Chicxulub y uno caído en Acraman, Australia, hace unos 580 millones de años) estuvieron asociados a extinciones masivas, el resto de impactos se relacionaron con extinciones solo cuando los choques liberaron a la atmósfera un compuesto concreto, el feldespato de potasio, que tiene una gran capacidad para enfriar las partículas atmosféricas, o producir “nubes frías”.

En nuestro planeta existen otros muchos cráteres debidos al impacto de meteoritos con diversas características como el cráter Barringer, en Arizona, de unos 60 km de tamaño (fuente: pixabay)

Esto podría significar que el enfriamiento extremo del clima terrestre y gran responsable de extinciones como la del Cretácico solo se produciría si el meteorito impacta en zonas concretas de la Tierra. Otro estudio de 2017, también en Nature, ya había destacado que la extinción de los dinosaurios estaría asociada a la geología de Chicxulub, donde abundan minerales de hidrocarburos y sulfuros en cantidades que solo se encuentran en un 13% de la superficie de la tierra.

Por si eso fuera poco, hay otras razones biológicas que pudieron contribuir al catastrófico impacto de Chicxulub. Otro artículo de Nature ha sugerido recientemente que los dinosaurios podrían haber estado ya en declive antes de la llegada del meteorito. El estudio utilizó por primera vez un método estadístico para analizar las tasas de aparición y extinción de 247 especies pertenecientes a las seis familias de dinosaurios más abundantes a finales del Cretácico. El análisis concluyó que la extinción de especies era mayor a la aparición desde 10 millones de años antes del impacto del meteorito.

Número de especies de las seis familias de dinosaurios utilizadas en el estudio (tres de herbívoros y tres de carnívoros) durante el cretácico tardío (fuente: Condamine et al., 2021).

Las razones de este declive aún no están claras, pero los investigadores sugieren que podrían estar relacionadas con los cambios ambientales del final del Cretácico, cuando los dos grandes continentes Laurasia y Gondwana se estaban separando, la distribución de los océanos cambiaba y el clima de la Tierra, que había sido en general tropical y estable, se volvía más frío. La vegetación también cambiaba, y las plantas sin flor (gimnospermas como helechos, pinos y palmeras) estaban siendo sustituidas por plantas con flor, diferentes en su crecimiento y morfología y que podrían suponer un reto para la alimentación de varios grupos de dinosaurios herbívoros.

Fuente: pixabay

Además, en los depósitos tras el impacto se ha encontrado una gran abundancia de peces e insectos juveniles, por lo que se infiere que el meteorito de Chicxulub cayó durante la época de cría del hemisferio norte, a finales de primavera o principios de verano. Por tanto, a corto plazo el impacto habría afectado más a la diversidad de especies del hemisferio norte y a los ecosistemas dependientes de cambios estacionales, produciendo un efecto diferente en distintas partes del mundo.

 Veredicto final

No pondría a No mires arriba un sobresaliente científico, pero sí le daría el aprobado. Aunque se tomen licencias cinematográficas en favor de la espectacularidad, la mayoría de hechos resultan creíbles. Además, la explicación astronómica no es el foco principal de la película y en mi opinión es un acierto no pretender explicarlo todo al detalle. Una película muy recomendable y con un mensaje muy potente: la sociedad necesita confiar más en los científicos y afrontar la realidad, aunque sea desagradable, dejando a un lado nuestras diferencias. De manera más sutil, también nos deja la esperanza de que, si lo hacemos, podemos encontrar soluciones rápidas y efectivas a muchos de estos problemas. Así que ya sabéis, contrastad siempre vuestras fuentes y no dejéis de mirar arriba.

Fuente: sensacine

Nota: En esta entrada del blog hay mucha geología, ámbito en el que no soy experta, así que me disculpo por adelantado si he cometido algún error. Si es así, estoy abierta a comentarios y correcciones.

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Fuentes consultadas:

Página de Wikipedia sobre el cráter de Chicxulub

Página de Wikipedia sobre la extinción del Cretácico-Paleógeno

Condamine, F. L., Guinot, G., Benton, M. J., & Currie, P. J. (2021). Dinosaur biodiversity declined well before the asteroid impact, influenced by ecological and environmental pressures. Nature Communications, 12(1), 1-16.

DePalma, R. A., Smit, J., Burnham, D. A., Kuiper, K., Manning, P. L., Oleinik, A., ... & Alvarez, W. (2019). A seismically induced onshore surge deposit at the KPg boundary, North Dakota. Proceedings of the National Academy of Sciences, 116(17), 8190-8199.

DePalma, R. A., Oleinik, A. A., Gurche, L. P., Burnham, D. A., Klingler, J. J., McKinney, C. J., ... & Manning, P. L. (2021). Seasonal calibration of the end-cretaceous Chicxulub impact event. Scientific reports, 11(1), 1-9.

Gulick, S. P., Bralower, T. J., Ormö, J., Hall, B., Grice, K., Schaefer, B., ... & Wittmann, A. (2019). The first day of the Cenozoic. Proceedings of the National Academy of Sciences, 116(39), 19342-19351.

Kaiho, K., & Oshima, N. (2017). Site of asteroid impact changed the history of life on Earth: the low probability of mass extinction. Scientific Reports, 7(1), 1-12.

Pankhurst, M. J., Stevenson, C. J., & Coldwell, B. C. (2021). Meteorites that produce K-feldspar-rich ejecta blankets correspond to mass extinctions. Journal of the Geological Society.

 

 


martes, 11 de febrero de 2020

Margarita Salas y la replicación del ADN

Día de la mujer y la niña en la ciencia 2020

La ciencia es una profesión exigente, que demanda esfuerzo, tiempo y dedicación. Quizá es por eso que las mujeres, tradicionalmente consideradas más débiles y relegadas al hogar, lo han tenido muy difícil para desarrollar carreras científicas. Por suerte, esta tendencia está cambiando. El papel de la mujer en la sociedad es cada vez más amplio y existe un gran interés por dar a conocer la labor de las científicas y contribuir a despertar nuevas vocaciones. La mejor ocasión para ello es hoy, 11 de febrero, día de la mujer y la niña en la ciencia. Como ya hicimos el año pasado con Lynn Margulis, quiero aprovechar la oportunidad para hablaros de una de las grandes científicas modernas que han abierto el camino para las nuevas generaciones. Hoy es el turno de Margarita Salas, referente de la biología molecular en España.



¿Qué hizo Margarita Salas? 

Margarita Salas es sin duda una de las científicas españolas más famosas. Su hallazgo más importante fue la ADN polimerasa del bacteriófago phi29. Creo que no existe una manera sencilla de enunciarlo, así que vayamos por partes. El phi29 es un virus que ataca a diversas bacterias (de ahí que sea un “bacteriófago”, de bacteria y fago, “comer”). La más conocida de sus “víctimas” es Bacillus subtillis, una bacteria fácil de encontrar en el suelo y habitualmente inocua para el ser humano. Como probablemente sabes, los virus son apenas una “bolsita” (cápsula) que contiene ADN. Para reproducirse, inyectan este ADN en una bacteria. Una vez ahí, el ADN del virus se engancha al de la bacteria y usa la “maquinaria” de la bacteria para hacer copias de sí mismo y de su cápsula, hasta que finalmente la nueva “horda” de virus rompe la membrana de la bacteria y parte en busca de nuevas “víctimas”. Este modo de acción hace que los virus sean muy útiles para estudiar procesos relativos al ADN.   


Dibujo del phi29

Precisamente, a finales de los años 60, Margarita Salas y su equipo se disponían a iniciar una investigación sobre los mecanismos de replicación del ADN, es decir, la manera concreta en que el ADN se copia durante los procesos biológicos. Aunque esta es una de las cuestiones más básicas en la biología molecular, en aquel momento esta rama científica apenas estaba dando sus primeros pasos.



Estas dificultades motivaron al equipo a buscar un sistema de estudio sencillo, y dieron con el phi29, que tiene apenas 20 genes. Durante las investigaciones, Margarita Salas y su equipo encontraron que la manera de copia de este virus era muy especial. Durante la replicación del ADN, que hemos explicado de manera resumida, entran en juego varias enzimas (proteínas implicadas en reacciones químicas) que cortan, construyen o unen pedazos de cadena de ADN. En el caso del phi29, la científica descubrió la existencia de una polimerasa (una de esas enzimas que construyen nuevas cadenas de ADN) que también funciona para las células humanas. Esto abrió un amplísimo abanico de posibilidades para analizar material genético humano, por ejemplo en medicina o ciencias forenses.



¿Por qué fue importante su trabajo?

Quizá uno de los motivos de la fama de Margarita es que la polimerasa del phi29 es la patente más rentable en la historia del CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas, y máximo responsable a nivel público de la labor científica en España). Es decir, el descubrimiento de Margarita generó enormes beneficios que han ayudado a promover y financiar la labor investigadora en el país.



Además, al convertirse en una figura visible de la ciencia española, Margarita ha hecho una enorme labor divulgativa dando a conocer la figura del científico. Destaca especialmente la importancia que le dio al papel de la investigación a nivel básico, esto es, la investigación de preguntas interesantes en sí mismas, sin buscar a priori una aplicación práctica. Su trayectoria es la prueba de que este tipo de investigación es indispensable para conocer en profundidad el mundo que nos rodea y sentar las bases de nuevas investigaciones. Aunque es probable que siguiendo este camino en algún momento se llegue a alguna aplicación práctica, la científica siempre defendió que esta no debía ser la prioridad.




¿Cómo fue su carrera?

Margarita Salas solía decir que su carrera no habría sido posible sin el apoyo de tres grandes hombres en su vida: su padre, su marido y su maestro.



Margarita Salas Falgueras nació en Asturias en 1938. Su padre era médico y desde joven la animó a ella y a sus hermanos a estudiar. Margarita estudió en la facultad de Químicas de la Universidad Complutense de Madrid y realizó su tesis doctoral bajo la supervisión de Alberto Sols, considerado el pionero de la biología molecular en España. Fue durante esta época de estudiante cuando Margarita conoció a su marido, Eladio Viñuela, que compartía profesión con ella. Aunque Margarita desarrolló una labor excelente en su tesis, cuenta que se sintió discriminada por su director, que en numerosas ocasiones menospreciaba su trabajo por ser mujer.



Tras terminar la tesis, Margarita y Eladio se marcharon a Nueva York para trabajar con el que Margarita consideró siempre su gran maestro: Severo Ochoa. El matrimonio pasó tres años en Estados Unidos (de 1964 a 1967) en el equipo del célebre premio Nobel, obteniendo una experiencia valiosísima sobre la manera más puntera de hacer ciencia que aplicarían más tarde en su país natal.


Margarita Salas junto a Severo Ochoa.

A su regreso a España, Margarita y Eladio siguieron líneas de investigación distintas. Ella se centró en el virus phi29 del que hemos hablado, mientras que Eladio investigó sobre el virus de la peste porcina africana, que por aquel entonces estaba causando estragos en los cerdos de Extremadura. Aunque desde aquel momento la carrera de Margarita se mantuvo asociada al phi29, durante su dilatada trayectoria la científica participó en muchos otros proyectos, incluyendo temas como la codificación de proteínas en el ADN o algunas rutas moleculares asociadas a la insulina. Su carrera estuvo principalmente asociada al Centro de Biología Molecular Severo Ochoa de Madrid. Además, a lo largo de su vida, Margarita ha formado parte de numerosas instituciones científicas (como la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales o la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos) y ha recibido importantes premios a nivel internacional.


Margarita Salas en 2019, tras recibir el Premio al Inventor Europeo.

Lo más interesante es que estos reconocimientos no se limitan al ámbito científico, sino que también han llegado a la sociedad general, ya que ha sido protagonista de incontables entrevistas y reportajes en los medios de comunicación y su nombre se ha utilizado para institutos y calles. También cabe destacar que un mes después de su fallecimiento, sucedido el pasado noviembre de 2019, el Centro de Investigaciones Biológicas del CSIC se renombró en su honor.



¿Por qué la admiro?

Margarita Salas fue una trabajadora incansable que desarrolló su profesión con empeño y pasión. Su papel fue indispensable para desarrollar la biología molecular en España y poner en valor el papel de la mujer en la ciencia en este país y momento histórico. Además del enorme esfuerzo volcado en su trabajo, creo que su labor más allá del laboratorio ha sido fundamental para visibilizar la importancia de la investigación y de las mujeres científicas. Sus numerosas apariciones públicas, donde se muestra segura, directa y apasionada por su trabajo, la convirtieron en un símbolo de la ciencia en España.



Por otra parte, Margarita también es un ejemplo de conciliación familiar-laboral. Aunque en varias entrevistas admite haberse sentido discriminada por ser mujer, no dejó que eso la frenara. Durante su tesis y su época post-doctoral (los primeros años después de la tesis), su marido y ella decidieron dedicarse al cien por cien a sus carreras, y fue solo después cuando formaron una familia. Cuando nació su hija, Margarita tenía 37 años, es decir, era "mayor" para ser madre primeriza. En la actualidad, la media española para tener el primer hijo es 31 años (en 2018). Retrasar esta edad es especialmente habitual entre mujeres científicas, pero esto a veces conlleva problemas y estigmas. En la década de 1970, cuando Margarita fue madre, la edad se situaba en los 25 años. Este dato me parece especialmente admirable ya que en la entrada que dedicamos el año pasado a Lynn Margulis la científica afirmaba que era imposible conciliar una carrera científica de éxito con un matrimonio y familia perfectos.

Margarita Salas en el laboratorio junto a su marido.

Por todo ello, Margarita Salas fue una científica excepcional tanto a nivel académico como personal y su figura servirá siempre de ejemplo para las nuevas generaciones y, en especial, como modelo para despertar vocaciones científicas entre las mujeres.




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Fuentes de las imágenes:
Europapress: imagen promocional del 11 de febrero
Wikipedia: phi29
Freepik: dibujo de investigadora y ADN, médica y ADN
CSIC: logo CSIC
El confidencial: Margarita con los resultados de unas pruebas en el laboratorio
Mujeres con ciencia: Margarita de niña
El diario.es: antigua foto de Margarita en el laboratorio, Margarita frente al ordenador, Margarita y su marido
El comercio: Margarita y Severo Ochoa
Innovaspain: Margarita con el Premio a Inventor Europeo
CIB: logo CIB